Desarrollo de alergias alimentarias IgG

De un intestino dañado a una inflamación crónica

Cuando padece una afección que no desaparece, la causa puede ser una alergia alimentaria IgG retardada (tipo III). Las alergias alimentarias IgG permanecen frecuentemente sin detectar, pues los síntomas sólo se producen unas pocas horas o incluso días después de la consumición de un alimento desencadenante. Esto las hace extremadamente difíciles de identificar. Afortunadamente, puede ser de ayuda un test diagnóstico y una propuesta nutricional fiables: ImuPro.

El sistema inmune del intestino

El sistema inmune del intestino es el mayor del organismo humano. Más del 80% de las reacciones de defensa tienen su origen en el intestino. Este garantiza una barrera casi infranqueable frente a bacterias, virus y otros agentes patógenos, y una barrera frente a proteínas exógenas de los alimentos. Los alimentos poseen una extraordinaria tolerancia, lo cual hace que sean digeridas correctamente y atraviesen la membrana mucosa intestinal de la forma adecuada, concretamente a través de las células intestinales.

Una barrera intestinal intacta es la clave de la tolerancia. Conozca como una barrera intestinal dañada puede llevar a una inflamación crónica en las cuatro fases siguientes.

¿Cuáles son los posibles síntomas?

  • Afecciones gastrointestinales como distensión abdominal, estreñimiento, náuseas, enfermedad de Crohn, síndrome del intestino irritable (SII)
  • Cefaleas, migrañas
  • Obesidad, problemas crónicos de peso
  • Afecciones cutáneas tipo dermatitis atópica, psoriasis, eccema

Lesiones intestinales que llevan a una identificación incorrecta.

A causa de los medicamentos, infecciones, micosis, estrés y tóxicos ambientales, se puede dañar la integridad de la pared intestinal y los componentes de la alimentación pueden deslizarse entre las células intestinales.

El alimento que pasa a través de las células intestinales es digerido correctamente y tolerado por el sistema inmune. En cambio, el alimento que pasa entre las células intestinales debe reconocerse como extraño. Se inicia entonces una reacción inmune para destruir las proteínas invasoras (véase fase 2).

La respuesta inmune puede causar afecciones inflamatorias.

Al contrario de los agentes infecciosos como bacterias, virus, mohos y parásitos y debido a que los alimentos no constituyen una amenaza para el organismo, el alimento no es reconocido por el sistema inmune innato, pero sí por el sistema inmune adaptativo.

Este produce anticuerpos IgG que reconocen el alimento para el que se han generado. Estos anticuerpos también son transferidos de la madre al embrión en el tercer trimestre de gestación.

Los anticuerpos IgG se fijan a las proteínas para formar un inmunocomplejo. En el torrente sanguíneo se denominan inmunocomplejos circulantes. El sistema del complemento inicia entonces la destrucción del inmunocomplejo a través de las células inmunes (neutrófilos). Cuando el sistema inmune destruye los complejos, tiene lugar una reacción inflamatoria.

La reacción inflamatoria puede derivar en síntomas inespecíficos (como por ejemplo fatiga) o síntomas específicos (por ejemplo, migraña). Esto depende de dónde es destruido el inmunocomplejo (véanse fases 3 y 4).

La destrucción en la circulación puede traducirse en síntomas inespecíficos.

Si los inmunocomplejos son destruidos en la circulación, usted puede no experimentar síntoma específico alguno. Los síntomas inespecíficos pueden ser fatiga y retención de líquidos, que se manifiestan en una variación inexplicable del peso corporal. A largo plazo pueden desarrollarse síntomas sistémicos como hipertensión o trastornos metabólicos.

Conozca en la fase 4 cómo la destrucción de los inmunocomplejos puede derivar en síntomas específicos.

Local destruction may result in specific symptoms

La destrucción local puede producir síntomas específicos

Si el inmunocomplejo se fija a un tejido, también es destruido, pero localmente y el tejido circundante también se ve dañado. Esto puede producir como resultado síntomas específicos como migraña o síndrome del intestino irritable (SII).

Advertencia: si el alimento que forma el inmunocomplejo se consume regularmente, la reacción se puede cronificar. Los síntomas (sistémicos o específicos) no aparecen inmediatamente. Con frecuencia comienzan a aparecer gradualmente, pero se intensifican con el tiempo.

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